Sellar las juntas de dilatación

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En los suelos y pavimentos industriales continuos, nos encontramos en función de su posición con respecto al avance del hormigonado, las juntas en un pavimento de hormigón se pueden clasificar como juntas longitudinales, que son paralelas a dicho avance, y como juntas transversales, que son las perpendiculares al mismo. Cada una de ellas puede clasificarse a su vez, según la función que realice, en otros tres tipos: juntas de contracción, juntas de construcción y juntas de dilatación.

 

Juntas de contracción

 

Son las más frecuentes en un pavimento de hormigón y pueden ser tanto transversales como longitudinales. Su misión fundamental es limitar las dimensiones de las losas con objeto de disminuir, hasta valores admisibles, las tensiones producidas tanto por los fenómenos de retracción como por los gradientes térmicos, de forma que no se produzcan fisuras por ello.

 

 

La distancia a la que deben disponerse las juntas de contracción depende de factores tales como la mayor o menor retracción del hormigón, su coeficiente de dilatación, el espesor del pavimento, la amplitud de las variaciones de temperatura, el rozamiento existente con la capa de base, etc.

 

 

Dicha distancia entre juntas se conoce empíricamente y se puede obtener a partir del espesor de la losa, no debiendo ser más de 20 a 25 veces el mismo. En zonas con fuertes variaciones de temperatura, las juntas deberán disponerse a distancias menores, y en aquellos casos en que sea preciso aumentar la distancia entre juntas puede recurrirse a la utilización de armadura convencional, fibras metálicas o de hormigones especiales de baja retracción.

 

 

Juntas de construcción

 

Las juntas de construcción son las que se forman entre bandas de hormigonado, o bien, en una misma banda, entre losas contiguas ejecutadas con un desfase de tiempo importante.

 

 

Estas últimas son necesarias al final de la jornada de trabajo y en paradas prolongadas (más de 1 hora) de la puesta en obra del hormigón. Siempre que sea posible deben hacerse coincidir con una junta de contracción.

 

 

Deben ejecutarse formando un plano perpendicular a la superficie del pavimento.

 

 

Juntas de dilatación

 

Se denominan de esta forma a aquéllas que se prevén para absorber las expansiones provocadas por los aumentos de temperatura, evitando empujes indeseables que podrían producir la rotura del pavimento. Para ello se interpone un material compresible (madera impregnada, láminas de poliuretano o poliestireno expandido, etc.) entre las losas en contacto, o entre la losa y elementos rígidos como muros perimetrales, pozos de registro, arquetas, etc.

 

 

Sólo son necesarias en casos específicos, ya que la propia retracción del hormigón, su capacidad para soportar compresiones y el rozamiento con el terreno hacen que, en general, el pavimento sea capaz de resistir sin problemas estas dilataciones.

 

 

Los casos en los que se han de proyectar juntas de dilatación son principalmente tres:

 

  • En carreteras, caminos o calles cuando el radio de una curva sea inferior a 200 m. Las juntas de dilatación deben colocarse al comienzo y al final de dicha curva, así como en el centro de la misma si su longitud es superior a 100 m.
  • Cuando el pavimento esté limitado por algún elemento muy rígido (sumideros, pozos de registro, puentes, edificios, bordillos, pilares, etc.). En los pozos de registro y sumideros, además de la junta de dilatación, es también conveniente prever una junta de contracción transversal, porque en caso de no disponerla es muy probable que se produzcan espontáneamente fisuras.
  • En cruces de calles. Como precaución suplementaria, debe evitarse en ellos la formación de cuñas estrechas en el pavimento, que suelen presentar problemas de fisuración. Los bordes han de disponerse de forma que se cuente con una dimensión mínima de losa igual a 30 cm.

 

 

Sellado de las juntas 

 

El sellado de las juntas tiene como objetivo evitar la entrada de agua por las mismas, que podría afectar, tanto a los pasadores o barras de atado en el caso de haberlas, como a la capa de base del pavimento, a la que podría llegar a erosionar provocando el bombeo de finos por las juntas y el escalonamiento de las mismas por descalce de las losas. Además, el sellado impide también la entrada de elementos incompresibles en las juntas que podrían provocar la aparición de desportillados en las mismas e incluso roturas de esquina.

 

 

Por ello, se recomienda el sellado de todas las juntas, tanto longitudinales como transversales, en las que se dispongan pasadores o barras de atado. En otros casos, se recomienda su sellado únicamente en el caso de que el pavimento deba soportar un tráfico elevado de vehículos pesados y se encuentre en una zona con precipitación media anual elevada.

 

 

Previamente al sellado de las juntas, debe realizarse un cajeo en la parte superior de la junta a fin de obtener un surco con las dimensiones adecuadas para el producto de sellado que se utilice. Esta sección ampliada (o cajeada) de la junta se rellena posteriormente con el producto de sellado.

 

 

Las dimensiones del cajeado de la junta serán las adecuadas para que el producto de sellado pueda soportar correctamente los movimientos a los que va a estar sometido como consecuencia de las dilataciones y contracciones producidas por efecto de la temperatura.

  • Juntas de construcción y juntas de dilatación en pavimentos
  • Aplicaciones interiores y exteriores para áreas peatonales y de tráfico (ej: parking, garajes)
  • Almacenes y áreas de producción
  • Pavimentos de la industria alimentaria
  • Pavimentos cerámicos de edificios públicos
  • Juntas en conductos de aguas residuales y en plantas de tratamiento de aguas residuales
  • Juntas de pavimento en túneles.
  • Aplicación en salas limpias

 

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